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Clima, mortalidad y morbilidad: cómo el calor extremo llega a los seguros de vida y salud

El calor extremo, el humo de incendios y las inundaciones ya no solo dañan bienes: también mueven las tablas de mortalidad y los costos médicos. Un marco reciente de la SOA propone cómo medirlo.

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Publicado el 29 de octubre de 2026 · por Act. Francisco Javier Ruiz de la Peña Olea

Durante décadas, el riesgo climático en los seguros se asoció con los ramos de daños: huracanes, inundaciones, granizo. Sin embargo, los actuarios de vida, salud y pensiones empiezan a hacerse otra pregunta: si el clima cambia, ¿cambian también las tasas de mortalidad y la frecuencia de enfermedad que sostienen sus supuestos?

En agosto de 2026, la Society of Actuaries (SOA) publicó el informe Quantifying Mortality and Morbidity Impacts from Climate Risks: A Practical Framework for Decision-Making, de Carlos Arocha y Jérôme Crugnola-Humbert. En este artículo resumimos sus ideas centrales con nuestras propias palabras y las conectamos con el contexto mexicano.

Por qué el método tradicional se queda corto

La práctica habitual construye las hipótesis de mortalidad y morbilidad a partir de la experiencia observada y la proyecta con tendencias estables. Esa lógica supone que el futuro se parecerá al pasado reciente. El informe sostiene que, con un clima cambiante, ese supuesto es cada vez más difícil de defender: los riesgos climáticos son no estacionarios y sistémicos, es decir, cambian con el tiempo y afectan a muchas personas a la vez.

Esto conecta con lo que vimos en el exceso de mortalidad pospandemia: un choque colectivo puede distorsionar la experiencia, y el reto es distinguir una tendencia nueva de un evento aislado.

Los canales por los que el clima afecta la salud

El marco distingue vías directas e indirectas. Entre las directas están las lesiones y el estrés por calor; entre las indirectas, un abanico más amplio:

Peligro, exposición y vulnerabilidad

El enfoque ordena el problema en tres piezas, igual que los modelos de catástrofes: el peligro (qué tan frecuente e intenso es el evento climático), la exposición (cuántas personas aseguradas viven donde ocurre) y la vulnerabilidad (qué tan probable es que esas personas enfermen o fallezcan, según edad, condición de salud y nivel socioeconómico). Quien haya estudiado modelos catastróficos reconocerá la estructura.

Un modelo de mortalidad con variables climáticas

La propuesta técnica extiende el clásico modelo Lee-Carter de mortalidad con variables climáticas y factores de vulnerabilidad, y añade una extensión de morbilidad basada en tasas de utilización de servicios de salud. El informe incluye un caso de estudio de mortalidad por calor en Francia, Italia y España, con datos de 2004 a 2025 y proyecciones hacia 2060 bajo un escenario de altas emisiones, y pone a disposición el código en un repositorio público.

Un punto metodológico valioso es el cuidado contra el doble conteo: parte del efecto climático ya está en la experiencia histórica, así que solo debe añadirse el impacto incremental futuro. También se contemplan compensaciones de corto plazo, como el llamado efecto de cosecha (las muertes adelantadas por una ola de calor reducen las de las semanas siguientes).

Escenarios como narrativa, no como pronóstico

Quizá la advertencia más importante es que los resultados son salidas condicionales a un escenario, no pronósticos puntuales. El escenario base funciona como un ancla narrativa útil para decidir, no como una estimación probabilística. Por eso el informe insiste en pruebas de sensibilidad, escenarios alternativos y una comunicación clara de la incertidumbre y de los juicios del modelo, en línea con lo que ya discutimos sobre riesgo de modelo y gobernanza.

Limitaciones de los datos

Qué implica para el actuario en México y LatAm

México combina calor creciente en el norte y el sureste, estacionalidad del dengue, temporada de huracanes y una población que envejece. Aunque la SOA escribe desde una óptica de mercados desarrollados, las implicaciones son aplicables aquí:

Además, el trabajo exige colaborar con climatólogos, epidemiólogos y economistas de la salud. Empezar con los datos disponibles, aun con modelos simplificados, es mejor que esperar a tener información perfecta.

Cierre

El clima ya no es un tema exclusivo del actuario de daños. Para vida, salud y pensiones, la pregunta no es si el cambio climático moverá los supuestos biométricos, sino cuánto, dónde y con qué incertidumbre. El marco de la SOA ofrece un punto de partida práctico y transparente para responderla, y recuerda una lección de fondo de la profesión: cuando el pasado deja de ser una guía suficiente, el juicio actuarial y la gobernanza importan más que nunca.

Este artículo es de carácter educativo y no constituye asesoría actuarial, médica ni financiera.

Fuentes

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