Diseña la transferencia de riesgo entre aseguradoras y reaseguradoras: cuánto riesgo retener, cuánto ceder y a qué precio, incluido el riesgo catastrófico.
Ninguna aseguradora puede retener todos sus riesgos: un terremoto, un huracán o una concentración de siniestros podría rebasar su capital. El reaseguro es el seguro de las aseguradoras, y el actuario es quien lo estructura.
El actuario de reaseguro decide qué parte del riesgo conviene retener y cuál ceder, elige entre contratos proporcionales y no proporcionales (exceso de pérdida), y pone precio a la cobertura considerando la cola de la distribución de pérdidas y los eventos catastróficos.
El reaseguro es clave para la solvencia; su efecto se reconoce en el requerimiento de capital y en las reservas bajo la CUSF (CNSF) y marcos tipo Solvencia II.
En México: México está expuesto a riesgos catastróficos (sismo, huracán); el actuario diseña los programas de reaseguro que permiten a las aseguradoras nacionales resistir grandes eventos y cumplir sus requerimientos de capital ante la CNSF.
Es el mecanismo por el que una aseguradora transfiere parte de su riesgo a una reaseguradora, para proteger su capital frente a siniestros grandes o acumulados.
En el proporcional se comparte una fracción de primas y siniestros; en el no proporcional (exceso de pérdida) la reaseguradora paga lo que supere un umbral. La elección depende del riesgo y del capital.
El reaseguro reduce la exposición y, con ello, el capital requerido; el actuario cuantifica ese beneficio dentro del marco de solvencia.
Ejemplo práctico: Frente al riesgo sísmico, el actuario modela la cola de pérdidas, define la retención óptima de la aseguradora y diseña un contrato de exceso de pérdida que protege el capital ante un gran evento.
El actuario aplica el mismo núcleo (medir y administrar el riesgo) en seguros, pensiones, inversiones, datos y más.
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