Tasas, inflación y mercados simulados bajo incertidumbre: la herramienta que sostiene la valuación de garantías, el capital de solvencia y los estudios de pensiones.
¿Cuánto valdrá una garantía de rendimiento dentro de 30 años? ¿Alcanzará la reserva de una renta vitalicia si las tasas caen a mínimos históricos? Ningún actuario conoce el futuro, pero sí puede simular miles de futuros coherentes. Esa es la función de los generadores de escenarios económicos (ESG, por sus siglas en inglés), una de las herramientas más poderosas —y menos conocidas fuera de la profesión— de la actuaría moderna.
Un generador de escenarios económicos es un modelo estocástico que produce trayectorias simuladas de variables financieras y macroeconómicas a lo largo del tiempo: tasas de interés de toda la curva, inflación, rendimientos de acciones, diferenciales de crédito, tipos de cambio y, en algunos casos, variables como el crecimiento del PIB o el desempleo. Cada trayectoria es un "escenario": una historia posible, internamente consistente, de cómo podría comportarse la economía durante los próximos 10, 30 o 60 años.
La clave no está en cada escenario por separado, sino en la distribución que forman en conjunto. Con mil o diez mil trayectorias, el actuario puede proyectar los flujos de una aseguradora o de un fondo de pensiones bajo cada una, y observar no solo el resultado promedio sino también las colas: el 5% de peores casos, la probabilidad de insolvencia o el costo de una garantía que solo se activa cuando los mercados se desploman.
Idea central: un modelo determinista responde "¿qué pasa si todo sale como espero?". Un ESG responde "¿qué tan mal puede salir y con qué probabilidad?". Para obligaciones de largo plazo con opciones y garantías, la segunda pregunta es la que importa.
Una distinción fundamental —y fuente frecuente de confusión entre estudiantes— es el tipo de probabilidad con la que se construyen los escenarios.
Buscan reproducir el comportamiento histórico y esperado de los mercados, incluidas las primas de riesgo: las acciones rinden en promedio más que los bonos y la volatilidad es la observada. Se usan para responder preguntas de gestión y solvencia: planeación de capital, pruebas de estrés, estrategia de inversión, gestión de activos y pasivos (ALM) y análisis de suficiencia de un plan de pensiones. La pregunta típica es: "¿con qué probabilidad este fondo se quedará corto?".
No pretenden predecir; están calibrados para reproducir los precios de mercado de instrumentos observables (bonos, opciones, swaptions). En este mundo, todos los activos rinden en promedio la tasa libre de riesgo. Se usan para valuar: el valor de mercado de una garantía de rendimiento mínimo, de una anualidad variable o de las opciones implícitas en una póliza. Es el lenguaje de los modelos de valuación de mercado consistentes, como los que aparecen en regímenes tipo Solvencia II o en ciertas mediciones bajo NIIF 17.
Usar un tipo de escenario para la pregunta del otro es uno de los errores clásicos. Un escenario neutral al riesgo no dice nada sobre la probabilidad real de pérdida; un escenario del mundo real no produce precios de mercado.
Aunque cada proveedor y cada regulador tiene su propio diseño, casi todos los generadores comparten una arquitectura modular:
Un ESG es tan bueno como su calibración. Calibrar significa elegir los parámetros para que el modelo reproduzca ciertos objetivos: la curva de tasas vigente, la volatilidad implícita de las opciones, la media de largo plazo de las tasas, la frecuencia de crisis observada en la historia. Aquí aparecen decisiones con enorme impacto:
Por eso la validación de un ESG es un ejercicio de gobernanza del riesgo de modelo: pruebas de martingala en el mundo neutral al riesgo, comparación de distribuciones simuladas contra la historia, revisión de escenarios extremos y documentación de cada juicio experto.
La Society of Actuaries (SOA) ha convertido a los ESG en un tema prioritario de investigación y de práctica. Junto con la American Academy of Actuaries mantiene los generadores que se usan en los cálculos regulatorios de reservas y capital en Estados Unidos, y ha publicado una guía práctica en varias partes que explica desde los fundamentos hasta casos de estudio detallados. Un cambio relevante: el regulador estadounidense sustituyó el generador de tasas que se usaba desde hace años por un nuevo generador de escenarios económicos, vigente para las valuaciones de reservas y capital a partir de 2026. El episodio ilustra que un ESG no es una pieza técnica neutra: su diseño cambia reservas, capital y, al final, precios.
La Casualty Actuarial Society (CAS) aplica la misma lógica en seguros de daños, donde los escenarios económicos se combinan con modelos de catástrofes y de inflación de siniestros dentro de los modelos de análisis financiero dinámico (DFA). La Conference of Consulting Actuaries (CCA) los usa en la consultoría de planes de pensiones para estudios de activo-pasivo y de política de fondeo, y la International Actuarial Association (IAA) los aborda desde sus trabajos sobre modelación estocástica, riesgo de modelo y escenarios climáticos.
En México, los escenarios económicos están presentes en varios frentes regulatorios. La Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) define en la regulación de solvencia escenarios y parámetros para el cálculo del Requerimiento de Capital de Solvencia, y las aseguradoras deben realizar la Prueba de Solvencia Dinámica con escenarios adversos pero factibles (ver capital de solvencia y ORSA). En pensiones, los estudios de suficiencia y los análisis de las Afores y de los planes privados requieren proyectar rendimientos, inflación y salarios bajo incertidumbre.
El reto local tiene rasgos propios:
La buena noticia es que el tema es accesible. Una ruta práctica:
Los generadores de escenarios económicos son el puente entre la teoría financiera y las promesas de largo plazo que hacen aseguradoras y fondos de pensiones. No predicen el futuro: lo acotan, lo cuantifican y obligan a hacer explícitos los supuestos. En un entorno de tasas volátiles, inflación que ya no puede darse por controlada y reguladores que exigen pruebas de solvencia cada vez más rigurosas, saber construir, calibrar y cuestionar un ESG distingue al actuario que solo ejecuta modelos del que realmente entiende el riesgo que está midiendo.
Temas relacionados en el blog: gestión de activos y pasivos (ALM), capital de solvencia y ORSA, riesgo de modelo y decumulación del ahorro para el retiro.
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